Una traducción certificada es una traducción que se entrega impresa con el sello y firma de un perito acreditado, es decir, es una traducción fiel al original que está redactada de conformidad con ciertos lineamientos legales y por ende puede ser utilizada como reemplazo del original.

La firma y el sello del perito están en cada página para avalar la exactitud y veracidad de la traducción.

Algunos peritos traductores entregan, además, una hoja adicional con sus datos personales, aunque su nombre y teléfono pueden figurar en el sello también.

La diferencia de una traducción certificada radica en que es oficial, lo cual quiere decir que es válida ante las máximas autoridades del país donde se expide, y, por lo tanto, confiable para el país de destino.